Los últimos días se ha hablado sobre los derechos de las audiencias, y antes de opinar hay que saber un poco sobre el tema.
Todos hemos pasado por eso: un noticiero donde no queda claro si lo que dice el conductor es información o su opinión personal, o un comentario en la radio que sentimos injusto sobre nuestra colonia o nuestro trabajo, sin saber a quién reclamarle. Para eso existen, desde hace más de una década, los llamados derechos de las audiencias: un conjunto de garantías que protegen a quienes vemos tele o escuchamos radio, y que volvieron a estar en el centro de la conversación pública en México.
¿De dónde salen estos derechos?
No son un invento reciente. Se incorporaron a la Constitución en 2013 y, un año después, se desarrollaron en la entonces Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión. El problema es que en 2017 una reforma les quitó fuerza, recortando varias de sus disposiciones. La Suprema Corte de Justicia de la Nación intervino y consideró que aquello era un retroceso, así que invalidó el recorte.
El asunto volvió a moverse en 2025, cuando se aprobó una nueva Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión. Con ella desapareció el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y nació la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), el organismo que ahora vigila estos temas. Esa nueva ley recuperó y reforzó los derechos de las audiencias.
Y esta semana, el 28 de julio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó los lineamientos que le darán forma práctica a todo esto. Del 27 de julio al 21 de agosto está abierta una consulta pública, donde cualquier persona, radio comunitaria o gran empresa puede opinar antes de que las reglas queden firmes.
¿Qué dicen exactamente estos derechos?
En resumen, como audiencia tienes derecho a:
- Recibir información veraz y oportuna. Los medios no pueden difundir datos falsos, fuera de contexto, ni presentar hechos viejos como si fueran de hoy.
- Distinguir la noticia de la opinión. Un conductor o comentarista debe dejar claro cuándo habla como periodista y cuándo está dando su punto de vista, con cortinillas, avisos en pantalla o algún recurso similar.
- Diferenciar la publicidad del contenido editorial. Nada de anuncios disfrazados de noticias.
- Derecho de réplica. Si un medio dice algo de ti que consideras falso o inexacto, puedes exigir que te den espacio para aclararlo.
- Accesibilidad e inclusión. Servicios para personas con discapacidad auditiva y representaciones respetuosas de las personas con discapacidad.
¿Y si un medio no cumple?
Aquí viene la parte más práctica. Cada radiodifusora y televisora tendrá que publicar un código de ética y nombrar a una persona defensora de las audiencias, que debe actuar con independencia e imparcialidad. En el caso de las emisoras comunitarias, indígenas y afromexicanas, esa persona defensora deberá pertenecer a la propia comunidad.
Si sientes que te vulneraron un derecho, el camino es: presentas tu queja ante la defensoría del medio, que tiene 20 días para responder. Si te da la razón, emite una recomendación para que el medio corrija su conducta. Y si el medio hace caso omiso, puedes acudir a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, que en los casos más graves o de incumplimiento reiterado puede imponer multas.
Un matiz importante: estas reglas aplican solo a radio y televisión (abierta, restringida y de paga). La prensa escrita y las plataformas digitales quedan fuera, aunque el gobierno ha dicho que su posible regulación es «una discusión más amplia» que aún no se resuelve.
El debate de fondo
No todo mundo lo ve igual. Mientras el gobierno insiste en que esto es autorregulación —»no es estar multando», dijo la propia presidenta— y que busca garantizar el derecho constitucional a la información veraz, organizaciones del sector han advertido que algunas disposiciones podrían prestarse a interpretaciones discrecionales y afectar la libertad de expresión. Es un debate legítimo, y justo por eso existe la consulta pública: para que esas voces, y la tuya, puedan pesar antes de que la regla quede escrita en piedra.
Si te interesa participar, la consulta está abierta en el portal de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones hasta el 21 de agosto de 2026.
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