Ida Izozorbe
Recientemente, el INEGI presentó el resultado de una encuesta sobre satisfacción de vida, La cifras que afirman que los mexicanos están más satisfechos con su vida que hace cuatro años.
La presidenta Claudia Sheinbaum de inmediato dijo que México es, por tamaño de población, «el país más feliz del mundo». Pero basta abrir el documento completo de la encuesta para encontrar una historia menos festejable.
La encuesta fue aplicada por el INEGI a 37 mil 65 hogares entre julio y agosto del año pasado. Es la segunda vez que se hace este ejercicio; la primera fue en 2021. Pausa, en México hay cerca de 35 millones de hogares, pero sabemos que las encuestas se manejan así.
Los números
En una escala del 0 al 10, la población adulta calificó su satisfacción con la vida en 8.62 puntos, arriba del 8.45 registrado en 2021.
Es decir, el 59.8 % dijo sentirse totalmente satisfechas con su vida (casi 6 de cada 10 personas) otro 31.4% se declaró moderadamente satisfecho. Solamente el 1.8% contestó que estaba completamente insatisfecho. El problema es pensar que ese 8.62% aplica a todos por igual.
Lo bueno, es que esa cifra nos indica que el país se recuperó bien del golpe emocional que nos dejó la pandemia.
El promedio
Quienes dijeron que les cuesta trabajo llegar a fin de mes calificaron su satisfacción con apenas 7.98 puntos, casi un punto completo por debajo de quienes dicen que les es fácil cubrir sus gastos, con 8.99. Y entre las personas con mucha dificultad económica, 19% reportó tener nada o poca satisfacción con su vida.
La salud mental tampoco la encontramos óptima. El INEGI encontró que 26.8% de las personas con indicios de depresión tiene nada o poca satisfacción con la vida, un porcentaje que se dispara a 36.3% cuando se mira solo a la población mayor de edad con ese mismo indicio. Es, con diferencia, el grupo peor evaluado de toda la encuesta.
También aparecen otras brechas. Los hombres que hablan una lengua indígena reportaron en promedio 8.31 puntos de satisfacción, frente a 8.69 entre quienes no hablan ninguna. Y entre estados la distancia es todavía mayor: Coahuila encabeza la lista con 8.85 puntos, mientras Oaxaca cierra la tabla con 8.32, el nivel más bajo del país.
El estado civil también marca diferencia, aunque el propio INEGI aclara que no hay una relación de causa directa: las personas casadas o en unión libre calificaron su satisfacción en 8.70, las solteras en 8.60, y quienes están separados, divorciados o viudos en 8.39.
Donde nos emparejamos
No todo es contraste. Hay indicadores donde México sale bien librado. El sentido de vida, por ejemplo, promedió 9.15 puntos ante la frase «siento que tengo un propósito o una misión en la vida», y afirmaciones como «soy libre para decidir mi propia vida» también superaron los nueve puntos. Aunque el punto más bajo dentro de ese bloque fue el optimismo hacia el futuro, con 8.45.
Dos lecturas de la misma encuesta
Ninguno de estos datos es falso ni contradice al otro: son visiones diferentes. El promedio nacional cuenta que el país, en conjunto, se siente mejor que en 2021. Los cortes por ingreso, salud mental, lengua y estado cuentan que esa mejora no llegó igual para todos, y que para una parte de la población la vida sigue calificándose varios puntos abajo del «total satisfecho» que domina los titulares.
