Por: Ida Izozorbe
Hay días en que todo fluye de la mejor manera: nos levantamos con ganas, hacemos lo que tenemos que hacer y llegamos a la cama con la sensación de que valió la pena. Y hay otros en los que el cansancio pesa más que cualquier otra cosa, la preocupación no nos suelta y el buen humor brilla por su ausencia. ¿Qué tan seguido nos pasa eso? ¿Cómo se siente, en promedio, la población urbana de México?
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) levantó en junio de 2025 el Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE), una encuesta que busca medir exactamente eso: cómo se sienten las personas, qué tanto están satisfechas con su vida y si consideran que lo que hacen tiene sentido. Los resultados ofrecen una radiografía emocional del México urbano que vale la pena leer con atención.
El termómetro del ánimo nacional
Para medir el estado emocional de la gente, el BIARE utiliza lo que llama balance anímico general: básicamente, cuántas emociones positivas vivió una persona el día anterior a la entrevista versus cuántas negativas. El resultado se expresa en una escala que va de -10 a 10. Si el número es positivo, ganaron las emociones buenas. Si es negativo, ganaron las malas.
En junio de 2025, el promedio nacional entre la población adulta urbana fue de 5.4. Eso significa que, en términos generales, las emociones positivas predominaron. Una buena noticia, aunque con matices importantes.
Al ver cómo se distribuye ese número en la población, el panorama se complica un poco. El 6.2% de las personas obtuvo un balance negativo, es decir, sus emociones difíciles superaron a las agradables ese día. Casi 35% se ubicó en un rango intermedio —entre cero y cinco—, lo que sugiere un equilibrio más frágil. Y cerca del 59% reportó un balance claramente positivo, por encima de cinco.
Los hombres más arriba, las mujeres más cargadas
Cuando se divide el resultado por sexo, aparece una brecha que no sorprende, pero que merece atención. Los hombres alcanzaron un promedio de 5.7, mientras que las mujeres reportaron 5.2. La diferencia puede parecer pequeña en números, pero refleja que ellas enfrentan más momentos de agotamiento, preocupación o tristeza en su día a día.
¿En qué momento de la vida es más difícil? La respuesta varía según la edad. Las personas jóvenes de 18 a 29 años tienen el balance más bajo del grupo: 5.2 en promedio. Y dentro de ese grupo, las mujeres jóvenes son quienes más lo resienten, con apenas 4.6. Estar en la veintena en una ciudad mexicana, al parecer, no es precisamente fácil.
En contraste, las personas de 60 a 74 años reportaron el promedio más alto de todos los grupos de edad: 5.7. Algo que puede parecer contra-intuitivo, pero que coincide con lo que estudios en todo el mundo han encontrado: muchas personas sienten mayor paz y satisfacción conforme envejecen.
Hay una excepción interesante en el grupo de 75 años y más. Aquí, por primera vez, las mujeres superaron a los hombres: ellas reportaron 6.0 frente a 5.0 de ellos. Una diferencia notable que abre preguntas sobre cómo viven su vejez unos y otras.
¿Qué emoción nos cuesta más?
El BIARE no solo pregunta si las emociones fueron buenas o malas en general, sino que profundiza en cinco pares de estados anímicos opuestos. Por ejemplo: ¿te sentiste emocionado o alegre, o más bien triste o deprimido? ¿Con energía o agotado? ¿Tranquilo o estresado?
Los resultados muestran que la emoción que mejor librada sale es la alegría frente a la tristeza. El balance entre sentirse emocionado o alegre frente a triste o deprimido obtuvo el promedio más alto, con 6.6 en hombres y 6.1 en mujeres.
Pero hay una emoción que claramente nos cuesta más: la energía. El balance entre sentirse con energía o vitalidad frente a cansado o sin vitalidad fue el más bajo de todos. En las mujeres llegó a apenas 4.0, el registro más bajo de toda la tabla. El cansancio, al parecer, es el ladrón de tranquilidad más extendido entre la población urbana.
El estrés también aparece como un peso importante. El balance entre sentirse tranquilo frente a preocupado o estresado obtuvo un promedio de 4.8 en total, con las mujeres nuevamente más afectadas (4.5) que los hombres (5.0).
El dolor físico también cuenta
Algo que no suele aparecer en conversaciones sobre bienestar emocional, pero que el BIARE incorporó este año, es el dolor físico. Y los números son reveladores: en promedio, la población adulta reportó 2.6 sobre 10 en cuanto a qué tanto tiempo del día anterior se sintió con dolor físico.
Las mujeres, una vez más, lo sienten más: 2.8, frente a 2.2 en hombres. No es un dato menor. El dolor físico influye directamente en el estado de ánimo y en la capacidad de sentirse bien. Es otra carga que muchas personas cargan en silencio.
¿Estamos satisfechos con nuestra vida?
Más allá del ánimo del día a día, el BIARE también pregunta algo más profundo: ¿qué tan satisfecho estás con tu vida en general? Esta pregunta, que se responde en una escala del 0 al 10, obtuvo un promedio de 8.6, igual entre hombres y mujeres.
Es un número alto. Indica que, pese al cansancio y el estrés cotidiano, la mayoría de las personas en las ciudades mexicanas siente que su vida, vista en conjunto, vale la pena. Sin embargo, cuando se profundiza en aspectos específicos de esa vida, los contrastes son llamativos.
Lo que más satisface a la gente es la libertad para decidir sobre su propia vida (9.1), seguido de la vivienda (8.9) y las relaciones familiares (8.8). Lo que menos satisface, con diferencia enorme frente al resto, es la seguridad ciudadana: apenas 6.2 sobre 10. Y no es solo que el promedio sea bajo: el 23.1% de la población adulta se declaró directamente insatisfecha con la seguridad en su entorno, el porcentaje más alto de insatisfacción de todos los dominios medidos.
El segundo dominio con más insatisfacción fue el país en general (10.5% insatisfecho), seguido de la situación o relación afectiva (8.7%). Esta última también tiene una particularidad: a pesar de que casi 9 de cada 100 personas están insatisfechas con su vida amorosa o afectiva, casi 65% sí están satisfechas. Un terreno polarizado.
El sentido de la vida: ¿para qué vivimos?
La tercera dimensión que mide el BIARE se llama eudemonía, que en términos simples es la sensación de que la vida tiene propósito, de que uno es dueño de sus decisiones y de que tiene fuerza para enfrentar lo que venga.
Los mexicanos urbanos, en general, se sienten bastante bien en este aspecto. El enunciado con mayor nivel de acuerdo fue «Soy una persona afortunada», con 9.4 sobre 10. Le sigue «Soy libre para decidir mi propia vida» (9.3) y «Lo que me pasa depende de mí» (9.2). En conjunto, la mayoría siente que tiene agencia sobre su existencia y que lo que hace tiene valor.
Donde sí aparece una grieta es en la resiliencia: el enunciado «Cuando algo me hace sentir mal, me cuesta volver a la normalidad» obtuvo el promedio más bajo de todos: 5.0. Es el único enunciado de valencia negativa, lo que significa que un valor más alto indica mayor dificultad para recuperarse. Las mujeres reportaron 5.2 y los hombres 4.7. Recuperarse emocionalmente de los golpes cotidianos es, al parecer, uno de los mayores desafíos que enfrenta la población.
La religión también aparece como un factor que divide generaciones. El enunciado «La religión es importante en mi vida» obtuvo el promedio más bajo entre los enunciados positivos: 7.7 en total. Pero la brecha por edad es enorme: entre los jóvenes de 18 a 29 años, el acuerdo apenas alcanza 6.4, mientras que entre las personas de 60 a 74 años sube a 8.9. La fe, al parecer, importa más con los años.
Lo que nos dice este espejo
El BIARE es, en el fondo, un espejo. Nos muestra que la mayoría de los mexicanos urbanos están razonablemente bien: se sienten afortunados, libres y con propósito. Pero también nos revela que el cansancio y el estrés corroen el bienestar cotidiano, especialmente entre las mujeres y los jóvenes. Que la inseguridad pesa mucho más que cualquier otro problema concreto en la percepción de la vida. Y que recuperarse emocionalmente, volver a la normalidad después de algo difícil, es el reto más silencioso y extendido de la población.
Las emociones no son datos fríos. Son la materia de la que está hecha la vida de millones de personas. Medirlas es, también, una forma de tomarlas en serio.
Fuente: INEGI. Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) 2025. Boletín de Indicador 432/25, publicado el 26 de agosto de 2025. Datos representativos de la población adulta de 18 años y más en las 32 principales ciudades del país.
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