Según datos del INEGI e INRA, 42 millones de mexicanos escuchan radio de forma habitual. Algunos por costumbre; otros, tal vez, por nostalgia.
Spotify existe. YouTube también. Y sin embargo, la radio no desapareció. Eso debería decirnos algo.
Las plataformas de streaming son buenas para muchas cosas. Pero son experiencias solitarias: nadie más escucha lo que tú escuchas, en el momento en que tú lo escuchas. A mucha gente eso le basta. A otros, no. Para los que necesitan que la música ocurra con alguien más, está la radio.
Aunque ella se movió un poco. Hoy también transmite por internet y hay más de 2,000 estaciones en México que ya operan en ese formato. La dinámica no cambió: sigue habiendo alguien en la locución , una canción que no elegiste, alguien que te pone al aire si llamas a pedir tu tema. El medio evolucionó. La experiencia, no.
Es justamente esa experiencia que hoy suena casi arqueológica: pedir una canción. Marcar el número, esperar en línea, decir tu nombre. Una acción insignificante que, en su momento, era suficiente para cambiar tu día. No porque la canción fuera extraordinaria, sino porque alguien del otro lado te escuchó, te nombró, te puso al aire. Y esto todavía sucede, todos los días.
La radio construyó algo que las plataformas no pueden comprar: conversación compartida. «¿Escuchaste lo que pusieron esta mañana?» Era una forma de reconocerse entre iguales. De saber quién era tu gente sin tener que preguntarlo.
Esa función social no se fue a ningún lado, solo se volvió menos visible.
El problema no es que la radio haya envejecido. El problema (si es que hay alguno) es que confundimos personalización con conexión. Tener el control total de lo que escuchas se parece mucho a comer solo todos los días: eficiente, cómodo, pero con el tiempo, bastante gris.
La radio te quita el control. Te pone una canción que no pediste, te interrumpe con una noticia, te mete en la conversación de los locutores que llevan años hablando como si te conocieran. Y eso, que parece una limitación, es exactamente lo que la hace distinta.
42 millones de personas no se equivocan por inercia. Siguen ahí porque la radio sigue dando algo que el streaming, con toda su inteligencia artificial, todavía no ha aprendido a dar.
Si no recuerdas cuándo fue la última vez que escuchaste radio, Radio Sinfinito Frecuencia es un buen lugar para volver.
Fuente:
INRA / El Economista (febrero 2024). ¿Cuántas personas oyen la radio en México?/
IFT (2023). Estaciones de radio en operación en México.
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