Malcolm el de en medio y el mensaje feminista

por Redaccion@revistatuk
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Malcolm el de en medio y el mensaje feminista
Por: Rubén Guzmán

Hace un par de semanas volví a ver Malcom el de en medio y me percaté de su alto valor educativo.

En serio. Como muchos saben Malcolm in the middle, o simplemente Malcolm, es una serie de televisión estadounidense que empezó a transmitirse en el año 2000 y que cuenta la historia de Malcolm, un niño americano con un coeficiente intelectual altísimo que suele romper la cuarta pared (o sea, que le habla directamente al espectador) para comentar sus historias como el tercero de cuatro (al final de la serie serán siete) hermanos que viven una casa de clase media baja.

Malcolm es el centro desde el que se van contando también las aventuras diarias de su familia, como su madre Lois, una mujer autoritaria que no obstante procura inculcarle a sus hijos valores como el de la honestidad, su padre Hall, un inmaduro pero amoroso padre de familia –y el alivio cómico definitivo de la serie– así como su hermano Reese, un niño violento pero noble, su hermano Dewey, el menor (hasta las últimas temporadas) y Francis, el mayor de los cuatro hermanos que vive fuera de casa y sobre el que muchas veces la serie explora el futuro de los demás.

La serie terminó por mexicanizarse en el ideario colectivo, quizá porque una historia sobre una familia grande, disfuncional y con problemas económicos resonaba mucho en nuestra tierra.

Mucha tela de donde cortar

La serie tiene mucha tela de donde cortar.

Hace solo un par de días un amigo psicólogo me confirmó lo que ya suponía: la serie explora de manera muy instructiva temas como el amor, la familia, la sexualidad, la amistad, la madurez, el miedo, la autopercepción e incluso la política.

Hablo de la política como ciencia, no de campañas electorales, aunque a decir verdad, no puedo evitar relacionar al candidato Alfredo Adame con Hanson, compañero de clases de Dewey que da un discurso repleto de groserías durante su campaña para presidente de la clase.

Analizando

Aún cuando la misma dinámica familiar de Malcolm permite analizar aquello que Michel Foucault llamó el biopoder y que hay varios episodios en los cuales se muestra, por ejemplo, al ejercito como un instrumento estatal que usa los hijos de la clase baja y media baja como capital humano desechable en las recurrentes guerras estadounidenses, existe un capitulo en particular que me interesa, el décimo episodio de la temporada seis titulado en español “El anuncio”.

En el episodio vemos a la familia viajando a comprar rebajas en la “Villa del Ahorro” cuando de pronto en el camino ven una valla publicitaria de un club de striptease en el que se ve una sugerente imagen de una mujer en bikini.

Los adolescentes se suben a la valla para vandalizarla y Reese, el más tonto de los hermanos, empieza a escribir con un aerosol “I WANT REESE” (deseo a Reese) de tal forma que parezca que la mujer desea a Reese, aunque se queda solo en “I WANT RE” porque el aerosol se le cae y su madre se da cuenta de que están arriba.

Entonces a Malcolm se le ocurre tomar otro aerosol y terminar la oración con “I WANT RESPECT” (quiero respeto) para después gritar que están protestando contra una representación ofensiva de la mujer y así hacerse pasar por manifestantes políticos.

Cuando la policía llega Lois le exige a un oficial que baje a sus hijos de la valla a lo que este responde que dado que es año de elecciones y que ha habido varios videos poco halagadores en las noticias como el caso Chang, el caso Jefferson y el caso Rodríguez (haciendo clara alusión a la violencia policial por la que se distinguen los Estados Unidos hasta la fecha, tal como vimos en el tristísimo y real caso de George Floyd), el comisionado no se arriesgará a perder el voto de los blancos.

Poco después llega la prensa que intenta entrevistar a Lois quien, consciente de la farsa, evita comentar, mientras que Hal, ávido del reconocimiento de ser padre de tres héroes, habla con la prensa sobre cómo educa a sus hijos en valores como la igualdad, el respeto, la compasión y la… nutrición.

Ante la desesperación Lois decide negociar con sus hijos para que estos bajen, y sin expresar su negativa, Malcolm aprovecha la situación para ahora gritar ¡mujeres del mundo, únanse! (aludiendo ahora a la frase comunista de Marx y Engels, ¡proletarios de todos los países, únanse!).

Respeto

Así el lugar empieza a llenarse de hombres y mujeres que se manifiestan con playeras que dicen “I WANT RESPECT”. Para el momento más políticamente relevante del episodio se da cuando Reese tiene el siguiente diálogo con sus hermanos:

Reese: ¿Pueden creer que estas tontas piensen que estamos de su lado?
Dewey: No tienes que hablar así de ellas, nos han tratado bien.
Malcolm: Si, tienen fe en estas cosas.
Reese: Esas son tonterías, todas estas mujeres están aquí porque están celosas de que no son tan lindas como para ser strippers. Actúan como si estuvieran ofendidas pero les enfada tener traseros enormes. En el fondo de su corazón quisieran ser ella.
Malcolm: ¿También mamá?
Reese: No hablamos de mamás, hablamos de mujeres.
Malcolm: ¿Todas quieren quitarse la ropa? ¿no hay mujeres en el mundo que quisieran ser doctoras o abogadas o todas esas cosas?

Éste episodio se puede analizar desde muchas perspectivas, siendo una de ellas, en palabras de Malcolm, una lección sobre la efímera naturaleza del poder.

Lois tiene razón al afirmar que cuando creas que detentas el poder es cuando estés en problemas, pues tal como reflexionó Foucault, el poder no se tiene, el poder se ejerce.

También podemos ver, si obviamos que Malcolm, Reese y Dewey no creen en lo que pregonan, que cuando a los muchachos les suben tres magdalenas (o cupcakes) de las cuales solo una tiene una cereza estos tienen un conato de conflicto antes de darse cuenta de que esto ha sido planeado por Lois para que ellos se dividan, tal como dicta la máxima maquiavélica.

Sin embargo, el mensaje más claro de este capítulo es el reclamo feminista. En un momento del episodio Lois le dice a los muchachos que fingen tener principios que no tienen que tal de salirse con la suya.

Semejanzas

Lo mismo sucede con algunos individuos y/o grupos de poder en México.

No solo presuntos feminicidas que han acudido a marchas feministas, sino también políticos y burócratas que se llenan la boca hablando de lo aliados que son mientras en casa golpean a su esposa.

Pero no obstante, y a pesar del sectores más conservadores, tampoco pretendo hacer creer que la lógica detrás de movimientos feministas sean meros engaños mediáticos aprovechados por advenedizos progresistas sino mostrar que, por un lado, ahí donde exista una causa justa y valiente habrá alguien dispuesto a aprovecharse de ella con tal de sacar réditos, y por otro lado, que parte de la responsabilidad de darle solución a los reclamos feministas la tenemos los hombres.

Y no me refiero al mantra liberal de “si quieres cambiar al mundo cambia tu primero” tanto como a una invitación a generar diálogo.

Es precisamente a través del diálogo que Reese se da cuenta de su error. La introspección que Reese tiene se muestra a través de un sueño donde habla con la modelo de la valla publicitaria:

Modelo: Soy la única mujer del mundo para ti, Reese.
Reese: ¿En serio?
Modelo: Por supuesto, mido 18 metros, piel con 10 centímetros de grosor y sin importar lo sucio, insensible y soquete que seas no puedes lastimarme.
Reese: Es todo lo que siempre he querido ¿por qué no son todas como tu?
Modelo: Bueno, no soy real, cariñito (…) solo soñaste conmigo como una manera súper sexy de ver el hecho de que pasarás el resto de tu vida solo.

Después de esta cavilación Reese tiene un aparente cambio de opinión, pues una vez que los muchachos son bajados de la valla publicitaria (ya que Lois inventa ante la prensa que Dewey tiene una condición médica) suelta un discurso en el que dice que la mujer de la valla publicitaria es hermosa, sexy y perfecta, pero no es real.

Reese continúa: Sé que si yo fuera real querría que me escucharan, que a todos les interesara lo que digo y no me ignoraran.

Mujeres

Lo que estas mujeres tratan de decir es que las mujeres, las de verdad, no son diferentes a las demás personas.

Quieren las mismas cosas que los hombre, pero los hombres no tienen que protestar para obtenerlas, y las mujeres no deberían hacerlo.

Lamentablemente en la vida real al zoon politikon no le basta con escuchar un par de palabras de sus hermanos para cambiar de opinión.

Los miedos y los complejos como norma institucional y como fuente de la que bebe el Estado se deben combatir a través de las urnas, aunque en ocasiones ni eso.

La mejor solución, de acuerdo con Gramsci, y coincido con él, es la hegemonía cultural. Más que tratar de censurar o de vencer, se trata de argumentar y convencer.

Al final del día, una vez más parafraseando a Lois, estos grupos de poder tendrán que bajar en algún momento.

Solo para concluir, resulta chistoso que en el mismo episodio antes de viajar a la “Villa del Ahorro” Lois les apague la caja idiota a los muchachos para evitar que su cerebro se convierta en puré.

En nuestros tiempos la televisión se ha vuelto menos idiota que muchos de los libros que encontramos por los pasillos de las librerías.

Basta pensar en True Detective con sus aproximaciones filosóficas existencialistas, Game of Thrones con su desarrollo cratológico de los personajes o incluso series animadas como Rick & Morty que harían que Jonathan Swift se partiera de risa u otras como Bojack Horseman que harían enojar a Albert Camus.

De seguir así, el próximo Ray Brabdury creará una novela donde los bomberos no quemen libros, sino televisores.

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