Las almas se encuentran

por Redaccion@revistatuk
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Las almas se encuentran.

Fueron unos minutos detrás de un teléfono, pero jamás imaginó que la respuesta a aquella cita en su sueño, sería verlo en la realidad.

Lo mejor tras dejarla plantada en sus sueños fue verlo a los ojos, volver a saber que estaba bien y una sonrisa. La distancia se hizo nada por unos minutos.

Después de unas semanas se reencontraron otra vez donde siempre, donde el tiempo no pasa, ahí donde nos podemos escapar unas horas sin que nadie se entere, simplemente el alma vuela a donde quiere ir.

Era un camión y ahí estaban otra vez juntos, sentado a su lado, se iban de viaje a algún lugar. Le dijo que tenía una semana y media libre para estar diario con ella. Y agregó algo tan cierto y que nunca se le va a olvidar:

¿De qué te preocupas si estamos tan cerca?, estamos a la vuelta. En cualquier momento nos vemos. Refiriéndose a que muy seguido se encuentran en sus sueños. Y continuó, es más si yo me adelantara, de todas formas vendría acá. Deja que nos veamos en los tiempos de Dios.

Todo el sueño era en color blanco, incluso la ropa que llevaban puesta. Ella se quedó muda y despertó. Sabía que siempre había sido así y las últimas palabras retumbaban en su mente y corazón. «En los tiempos de Dios».

Otra vez recordó la realidad de hace años, cuando supo en su corazón que jamás volvería a verlo o al menos no como lo veía.

Sentía que era la última vez, que se le escapaban esos momentos de su vida.

Y así fue, nunca volvió a saber de él. Pasó un año llorando sin parar todas las noches, la incertidumbre, la tristeza y más se apoderaron de su alma.

Pero el día que más lloró le pidió una oportunidad a Dios, para saber al menos que había pasado, pues sin razón alguna simplemente se fue de su vida.

Tiempo después supo todo con una foto, se rompió en mil pedazos pero al menos descansó su alma sabiendo que él estaba bien.

Dicen que cuando amas a una persona eliges su felicidad antes que otra cosa. Decidió olvidar el pasado, conocer nuevas personas, volver a tener el corazón latiendo.

Sin embargo, él nunca se fue y ella no lo supo hasta pasados muchos, pero muchos años. Lo único que tenía eran sueños.

Otras veces en su vida cotidiana, se cruzaban personas parecidas a él y de pronto pensaba que podía ser a quien a pesar de todo nunca olvidó.

Y así transcurrieron los años, ella pensando que nunca lo volvería a ver y él presente siempre de alguna forma, en silencio, sin que ella se enterara.

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