La succión del sueño

por Redaccion@revistatuk
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La succión del sueño
Microrrelato de terror
Por: Jude C

El día de hoy traigo para ti un breve relato que me sucedió, pero no en el plano físico sino en el mundo de los adorables sueños.

Fue de esas veces en las que el sueño parece real. El ambiente en ese plano comienza a mezclarse con el físico haciéndote experimentar sensaciones vívidas.

Bueno pues así me pasó. Estaba corriendo por los callejones de una ciudad con lo que parecía ser un muñeco montado sobre mis hombros, el cual no lo sé describir, pero era muy parecido a un duende.

Yo seguía caminando por varios callejones totalmente oscuros y desconocidos hasta que de pronto sentí cómo un fuerte viento succionó todo mi cuerpo para después arrojarme en una antigua casa localizada en otro callejón distinto.

Al detenerme a mirar en donde me encontraba parada me di cuenta de que no estaba en una calle cualquiera, sin duda era la casa donde viví gran parte de mi infancia, la reconocí al instante porque tenía un tétrico techado de teja viejo que me traía muy malos recuerdos de las cosas que viví cuando mi madre y yo habitamos en ella.

Todo estaba cerrado, oscuro, silencioso, y yo por alguna extraña razón sabía que mi madre llegaría en cualquier momento, así que intente prender la luz del pasillo que guiaba a la puerta principal, pero esta no encendía, tome valor y decidí seguir caminando a oscuras sobre el pasillo hasta llegar a la puerta e intentar abrirla.

Sé que esto puede sonar a locura total, pero yo seguía sosteniendo al pequeño muñeco sobre mis hombros.

La puerta de esa casa no abría, así que traté de bajar el muñeco, pero tampoco podía despegarlo de mi blusa, era como si estuviese cosido a ella.

En ese instante la puerta se abrió sola mostrando así su oscuro interior. Al principio, una sensación de temor me invadía poco a poco pero después se desvaneció y decidí entrar.

Recorrí el interior de aquella casa con la lámpara de mi teléfono y el muñeco aún en mis hombros, intenté encender la luz del baño, pero cuando presioné el interruptor en lugar de encenderse alguna luz, sentí cómo algo me tomó de la espalda y me jaló hacía la puerta principal.

Mi lámpara se apagó y sentí cómo el muñeco de mis hombros tensó fuertemente sus pequeñas manos sobre mi cuello.

Cuando miré a mi alrededor en medio de aquella oscuridad, logré ver sombras de muchas formas y tamaños acechándome mientras el muñeco que continuaba encima de mí, bajaba lentamente de mi cuello hacia mi espalda, así que de una sacudida lo lancé al suelo sintiendo una nueva succión que esta vez me hizo despertar.

Al abrir los ojos estaba en mi cama completamente agitada por la aventura de aquel sueño, sin duda nuevamente viaje dormida a mundos pasados que quizá ahora son solo advertencias.

Dulces sueños.

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