Por: Camilo Hernández
Con varas, palmilla, flores de muerto y mano de león, cada 30 de octubre las familias comienzan a preparar sus altares para recibir a quienes, según la tradición, regresan durante los días de Todos Santos.
Es una celebración donde la memoria de los que ya no están se encuentra con la vida cotidiana de quienes los esperan.
Los elementos necesarios para elaborar las ofrendas se encuentran en la tradicional plaza instalada en las calles cercanas a la Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, así como en el Mercadito Héroes del 47.
Más que una decoración, el altar representa un espacio de encuentro con los seres queridos fallecidos y una de las expresiones más significativas de la celebración del Xantolo.
El Altar Huasteco y una tradición que permanece
El altar típico de la región es conocido como Altar Huasteco.
Su estructura rectangular se elabora con palmilla, flor de muerto y mano de león, y se complementa con un mantel largo bordado con figuras de flores o animales.
Sobre él se colocan imágenes religiosas, fotografías y objetos que recuerdan a los seres queridos.
Frente al altar se ubica un tallo de plátano en el que se colocan las velas que iluminan la ofrenda.
A pesar de las dificultades económicas, muchas familias mantienen la costumbre y hacen un esfuerzo para preparar sus altares y conservar una tradición transmitida de generación en generación.
Ofrendas para recibir a los seres queridos
Durante Todos Santos, las familias colocan alimentos y bebidas que eran del gusto de sus difuntos.
Entre ellos se encuentran tamales, mole, pan, chocolate, naranjas, conservas, dulces y diferentes bebidas.
De acuerdo con la tradición, el 31 de octubre la ofrenda está dedicada a los niños, mientras que el 1 de noviembre se recibe a los adultos.
La preparación del altar adquiere así un sentido profundamente familiar.
Cada alimento, fotografía u objeto ayuda a recordar a una persona y a mantener presente su paso por la vida.
Qué significan los elementos del Altar Huasteco
Cada componente de la ofrenda tiene un significado dentro de la celebración.
El cempasúchil, con su color intenso y su aroma, marca el camino para el regreso de las almas.
Las velas representan la luz que acompaña y guía a los difuntos durante su recorrido, mientras que el agua se ofrece para calmar su sed y simboliza la vida.
La comida reúne aquellos sabores que disfrutaban los seres queridos: tamales, mole, pan, chocolate, naranjas y otros platillos tradicionales.
Las fotografías y objetos personales mantienen vivo su recuerdo y les dan simbólicamente la bienvenida a casa.
El incienso y el copal se utilizan para purificar el ambiente, mientras que las calaveritas de azúcar recuerdan la presencia inevitable de la muerte dentro del ciclo de la vida.
Xantolo une el mundo de los vivos y los muertos
El Altar Huasteco ocupa un lugar central dentro del Xantolo porque simboliza el vínculo entre quienes permanecen y quienes han partido.
El altar se convierte simbólicamente en un portal para recibir a las almas y compartir nuevamente con ellas.
Por eso, aunque el Xantolo forma parte de las celebraciones dedicadas a los muertos, su significado también está profundamente ligado a la vida.
Durante estos días, las familias recuerdan a sus seres queridos a través de los aromas, sabores, flores, música y alegría que acompañan la celebración.
Preparar el altar es entonces una manera de conservar la memoria familiar y mantener viva una tradición que continúa pasando de una generación a otra.
