Mujeres que inspiran: Juana María Garza

por Redaccion@revistatuk
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Mujeres que inspiran: Juana María Garza

Por Janet S. Aguilar

Si me preguntaran a lo largo de mi carrera como estudiante universitaria, qué profesores me han inspirado a seguir mi pasión por la escritura y el arte, sin duda vendría a mi mente el nombre de la profesora, medico cirujana y actriz, Juana María Garza.

A 40 años como actriz en la Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana, tiene mucho más por dar al público y al teatro, que ha sido su vocación desde niña.

Sin más que agregar comencemos con la entrevista.

¿Cómo fue su primer acercamiento con el teatro y cuándo comenzó su carrera como actriz?

Mi primer trabajo en teatro fue un monólogo. Yo empecé a hacer teatro cuando tenía entre 6 y 7 años, lo primero que hice fue un monólogo en verso, se llamaba La madrecita y el rorro, es una niña que juega con su muñeco, hace cambios de vestuario, se pone la ropa y se polvea la cara como su mamá, es un texto de Don Benito Fentanes, que aparte de que era un profesor, también era escritor, y tío abuelo del maestro Emilio Carballido, de lo cual me enteré muchísimo después, por coincidencias de la vida.

Este monólogo lo hice en la ciudad de Veracruz en el teatro que ahora se llama Francisco Javier Clavijero, antes llamado Felipe Carrillo Puerto y es el principal teatro de allá.

Y claro, fui dirigida por mi abuela, mi mamá, y un tío cuya madre había sido actriz.

Mujeres que inspiran: Juana María Garza

¿Cómo fue la experiencia haciendo teatro por primera vez y como repercutió en su formación?

Me sentía nerviosa, todo el foro para mi solita, estaba muy chiquita, pero estaba encantada con la situación.

Me iba con mi abuela a teatros, cines, arenas en donde se presentaban caravanas de artistas, zarzuelas, óperas, operetas; bueno, infinidad de lugares que visitábamos durante mi infancia.

Entonces es lo que viví, era mi entorno, mi ambiente, estaba cerca de ello y por lo tanto mi gusto siguió creciendo y seguí haciendo teatro.

Cuando estaba en el bachillerato seguí inmersa en el teatro, entré al taller de teatro del Museo de la ciudad, luego estudié varios años la carrera de medicina y me gradué de médico cirujano, estuve ejerciendo un rato, me invitaron a la radio, y luego me invitaron a una de las tres compañías que existían de teatro en la Universidad Veracruzana, que era la infantería teatral.

La Organización Teatral de la Universidad Veracruzana (ORTEUV) se compuso a partir de 3 compañías, la titular de teatro, La infantería y los recién egresados de la facultad, que era el Foro Teatral Veracruzano, y me invitaron a que me quedara, y aquí estamos.

Me tocó ser directora de la Compañía durante algunos años, y realicé diferentes actividades en las que además de tener directores invitados, dirigí un espectáculo con música donde estaban todas las cuerdas de la Orquesta de música popular y piano.

Dirigí un texto de la maestra Hernández Palacios, que adapté para teatro, y he dirigido varias cosas, pero en realidad mi carrera no está en la dirección, a lo que he dirigido mis pasos y mi entrenamiento es más hacia la actuación.

¿Simbólicamente qué representa el teatro para usted?

Creo que representa mi más profunda vocación, aunque también me ha gustado mucho la medicina, tanto que no me quedé a medias, me dedicaba y me emocionaba cuando estaba en mi internado y mi servicio social, pero llega el momento en que como todas, todos y todo en la vida, hay que decidir y ese es un riesgo que corremos diariamente con nuestras tomas de decisiones.

El teatro para mí es una toma de decisión, es un lenguaje, una forma de decir las cosas, pero siempre está el cómo decirlas en escena según el texto que se nos dé, el concepto del director, y lo que cada uno de los actores y actrices con su instrumento, que es su propio ser, pueda imprimir al dar vida a los personajes.

Con la pandemia las cosas cambiaron para todos ¿cómo ha sido la adaptación a esta nueva realidad para usted?

Mira, el ser humano ha tenido la necesidad de adaptarse en toda esta evolución de la humanidad, y aquí ha sido adaptarse o morir.

Hasta ahora el teatro siempre se ha hecho a pesar de y en contra de, pues con mi compañía tenemos la necesidad de permanecer para llevar a nuestros espectadores, ahora virtuales, nuestra tarea y nuestro decir, nuestra forma de decirlo, nuestras emociones y nuestros pensamientos, nuestras ideas, en las ideas del autor, así como también los conceptos del director.

“Porque en el teatro se hace la síntesis de la vida.”

La gente que tiene como ejercicio de vida hacer teatro, siempre te dice que el teatro es su vida.

Para mí el teatro es mi forma de hacer mi vida, el teatro es mi forma de dar mi voz, de conectarme con los otros seres humanos, con los que convivo en el escenario; y no hablo únicamente de los actores, sino del escenógrafo, iluminador, diseñador de vestuario, tramoya, personal de audio, intendencia, publicidad, promoción, personal de costura

Todos estamos conectamos directamente por este tejido, y bueno, pues empezamos como está conformado el organismo humano: primero está el núcleo con la célula y luego los tejidos, para ir haciendo los órganos, aparatos, sistemas…y eso somos, somos las células que armamos un tejido, para envolver nuestra disciplina del arte que nos conforma; yo solo soy un pedacito de todo lo que está en su totalidad.

Siempre me he cuestionado ¿Qué es lo que hace que el actor merezca ser observado? Pueden existir respuestas muy obvias, pero quisiera saber su opinión.

El interés del público, llega por conocer una historia, por conocer cómo se cuenta esa historia, pero merecemos ser observados y después ser calificados.

Primero merecemos porque tenemos un trabajo diario, desde que nos despertamos ya somos actores y actrices, ya alguien es director, no se deja de ser, ese ser actoral es un cuerpo humano, es un instrumento y vamos tratando de encontrar cómo ir afinándolo en los ensayos y en la búsqueda de toda tu imagen; en cómo me muevo, cómo me siento, cómo camino, para brindarle vida a ese personaje, según lo que está en ese texto que nos dieron.

Yo creo que merecemos que nos vea el público porque le vamos a hablar de lo que el público conoce, le vamos a hablar de la vida en un tiempo y espacio que estamos haciendo para su propio tiempo y espacio.

Aquí en dos minutos pueden transcurrir dos años o 20 y en un rinconcito donde estemos parados puede existir un castillo.

Entonces merece la pena que veamos como público lo que el actor como artista crea para nosotros, el cómo se afinó mi mano para hacer un gesto, cómo mis ojos se colocaron, cómo mi voz dio aquel tono, cómo mi cuerpo se mueve, porque al final trabajamos con todo.

Los artistas trabajamos con todo, aunque parezca que alguien solo está pintando no es así, ya estudió, se formó, pensó, decidió, experimentó y entonces va y hace, logra lo que plasma para que nosotros interpretemos como público.

Los artistas escénicos somos intérpretes también. Intérpretes de ese ser que viene escrito. Y creo también merece mucho la pena porque el actor dedica su vida, a las repeticiones, para mejorar su trabajo y su trabajo está hecho para el público, el trabajo del actor, el trabajo del músico, el trabajo del bailarín, el del pintor, están hechos para el público.

El trabajo como actor de teatro debe ser muy completo en diferentes niveles ¿Cómo se prepara para interpretar a un personaje?

Primero leo el texto, lo leemos en grupo con el director, que a veces nos va dando de a poquito o en algunas otras ocasiones desde antes, la visión de lo que él tiene como puesta en escena, de la idea, un gusto, un estilo, una forma, y lo que se quiere decir con esa puesta en escena, un contenido.

También lo hago observando mucho lo que puede suceder, a partir de la observación me fijo en cómo camina, cómo lo haría por ejemplo una abogada que está haciendo solamente defensas, cómo come una persona que es verdaderamente glotona, cómo se levanta, cómo se para una bailarina, qué hace, cómo se entrena.

Es ir configurando pedacito por pedacito cómo se compone ese personaje, y de ahí cada quien va eligiendo la técnica que guste y con la que cuente cada actor o actriz, a partir de ahí el director dice si eso funciona o no.

¿Hasta ahora ha tenido algún personaje qué haya sido difícil de trabajar?

Mira, de verdad que todos los personajes son difíciles porque aunque sea un personaje que aparece pocas veces, hay que revisar, estudiar, pero es un análisis que hacen los actores con el director, le llamamos trabajo de mesa, es análisis de todo el texto, para ver en que época están viviendo sus personajes, cómo van vestidos, entre otros aspectos.

La dificultad yo creo que está en todos, para llegar a comprender quién es ese personaje y cómo puedo hacerlo a partir de mi vivir en escena.

Yo creo que difíciles realmente son todos según su complejidad, aunque unos podrán llevarnos más tiempo de preparación y otros menos, según el tiempo de puesta en escena, ya que quiero entender quién es, de donde viene, qué hace aquí con todos, qué es lo que persigue.

Mujeres que inspiran: Juana María Garza

¿Qué es lo más difícil de trabajar a la hora de comunicar actuando?

Todo es trabajo, es constante ensayo, para mí lo principal en un actor es el cerebro, es a quien le das las órdenes y el que envía las órdenes al resto del cuerpo; a veces el cerebro gana, pero si tú lo entrenas, puedes mejorar.

Tengo que tomar en cuenta a la hora de actuar cómo muevo mi cuerpo, el cómo va a caminar el personaje. El cómo es muy importante a la hora de actuar, y el cómo también se entrena, todo tiene su grado de complejidad.

En alguna etapa de mi vida como actriz me costó trabajar más ciertas partes del cuerpo, pero le doy todo de mí al personaje, así que es plenamente satisfactorio cuando logras lo que a tu director le satisface para su concepto y cuando con tu interpretación llegas a tocar al público.

Según su experiencia, ¿cómo puede llegar a ser el acercamiento de las personas que no tienen una formación académica como tal para ser actores?

Pues la mía ha sido, entrenamiento, práctica, lectura y acercarme a muchos maestros, claro, yo desde los 14 años estoy con maestros de teatro, aunque no haya tenido formalmente esa formación, vaya,me refiero a la academia, pero las lecturas y la oportunidad de trabajar con tantos directores, actores y actrices, y por su puesto con todo el resto del personal que conforma una puesta en escena, a mí me ha dado mucho alimento.

Las herramientas, con las que he obtenido armas para seguir en esta lucha por hacer teatro, y las satisfacciones que te da escuchar que alguien considere que estás realizando un buen trabajo, con el cual has conectado con ese otro ser, todo esto hace que me den ganas de esforzarme más, y buscar entrenarme.

Por último, me gustaría que agregara unas palabras para invitar a las personas a vivir esta grata experiencia que es el disfrutar de una obra de teatro.

Te puedo decir que me ha tocado conocer alumnos y personas que nunca en su vida han ido a una obra, al cine, a un concierto y solo puedo pensar que se están robando la oportunidad de usar todos sus sentidos, ya que escuchas, ves, hablas y sientes, por ejemplo con tus manos, aunque estés sentado, pones tus manos en las piernas y las mueves, te las puedes llevar a la cara, puedes esbozar un ¡ay! al sentir esa emoción, generas recuerdos a través de lo que ves.

La vida también se hace a través de la música, la danza, el teatro, el arte; los artistas creamos pensamientos y emociones.

Ahora con la pandemia hemos tenido que adaptar las obras y hacerlas virtuales, pero realmente nos estamos divirtiendo mucho y aprendiendo a la vez.

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