El proceso electoral 2026-2027 ya comenzó en Veracruz.
El 6 de noviembre quedó formalmente instalado y el próximo 6 de junio de 2027 la ciudadanía elegirá a quienes ocuparán las 50 diputaciones del Congreso del Estado: 30 de mayoría relativa y 20 de representación proporcional.
La fecha parece lejana. No lo es
Una elección comienza mucho antes de que aparezcan las boletas y las casillas.
Empieza ahora, cuando los partidos comienzan a definir el camino que seguirán, cuando surgen aspirantes, cuando se construyen discursos y cuando nosotros, como ciudadanos, decidimos si vamos a observar el proceso o simplemente esperar hasta el día de votar.
No basta con organizar una elección
La autoridad electoral tiene ante sí una tarea considerable.
Para estos comicios se prevé la instalación de más de 11 mil casillas, la integración de 30 consejos distritales y la participación de 10 partidos políticos.
Pero una democracia no se fortalece solo porque una elección esté bien organizada.
Puede tener calendarios, procedimientos, funcionarios capacitados y casillas listas y, aun así, permanecer distante de la sociedad.
El verdadero reto está en otro sitio: lograr que la ciudadanía considere que vale la pena participar, preguntar, comparar y exigir.
Porque votar importa, pero también importa saber por quién se vota.
Mirar más allá de las campañas
Dentro de algunos meses veremos fotografías, vídeos, recorridos, discursos y promesas.
Las campañas oficiales están previstas del 4 de mayo al 2 de junio de 2027.
Será el periodo de mayor exposición para quienes pretendan llegar al Congreso.
Sin embargo, sería un error comenzar a prestar atención únicamente entonces.
Desde ahora vale la pena preguntarnos quiénes buscan una candidatura, qué trayectoria tienen, qué conocen del distrito que quieren representar y, sobre todo, qué podrían aportar desde el Poder Legislativo.
No debería bastar con conocer un nombre porque aparece repetidamente en una pantalla.
La popularidad no sustituye a la capacidad.
Un eslogan tampoco reemplaza una propuesta.

Una elección también se juega en la pantalla
Hay otro elemento que hará que esta contienda sea distinta.
El propio arranque del proceso electoral reconoce el peso que tendrán las redes sociales y las herramientas de inteligencia artificial durante las campañas.
Nunca habíamos tenido tanta información disponible y, paradójicamente, nunca había sido tan necesario preguntarnos qué información merece nuestra confianza.
Durante los próximos meses probablemente estaremos expuestos a una enorme cantidad de contenido político.
Algunas publicaciones buscarán explicar; otras, convencer.
En ese escenario, detenerse antes de compartir también será una forma de participación ciudadana.
No todo lo viral es importante y no todo lo repetido es cierto.
El Congreso también importa
En muchas conversaciones electorales, la atención suele centrarse en los cargos ejecutivos.
Esta vez, en el ámbito local, Veracruz elegirá a las 50 personas que integrarán su Congreso.
Eso merece más atención de la que normalmente recibe.
Elegir una diputación no debería convertirse en un ejercicio automático marcado únicamente por colores partidistas.
Debería implicar conocer a la persona, sus propuestas y su capacidad para representar los problemas y las necesidades del distrito en el que compite.
Ahí también existe una responsabilidad para los medios de comunicación.
No limitar la cobertura electoral a declaraciones, confrontaciones o actos de campaña.
Preguntar, contrastar, contextualizar y acercar a la ciudadanía información que permita entender quién quiere representarla y para qué.

La democracia necesita ciudadanos incómodos
Participar tampoco significa aceptar todo lo que dicen quienes compiten.
Al contrario.
Una ciudadanía democrática debería resultar incómoda para cualquier candidato; por ello, se debe preguntar de dónde provienen las propuestas, cómo pretenden cumplirlas, qué han hecho anteriormente y qué postura tienen ante los asuntos que afectan a su comunidad.
No se trata de desconfiar de todos.
Se trata de dejar de dar confianza sin hacer preguntas.
El voto dura unos minutos.
La representación política, mucho más.
Antes y después del voto
Tal vez, dentro de unos meses, olvidemos muchos discursos, fotografías y promesas de campaña.
Lo que no deberíamos olvidar es que quienes resulten electos tomarán decisiones que perdurarán mucho después de que termine la elección.
Por eso vale la pena mirar desde ahora, preguntar y escuchar con atención.
No para encontrar candidaturas perfectas, sino para tomar una decisión informada y, después, mantenernos atentos a lo que hagan con nuestra confianza.
Porque elegir no termina cuando depositamos la boleta.
Ahí comienza nuestra responsabilidad de no dejar de observar.
Quizá la primera decisión importante de esta elección no es esperar a que llegue el día de votar, sino comenzar, desde ahora, a observar, preguntar y decidir.
NN. Nieva

