Si el campo se acaba, nos acabamos: Una visita a 5 zurcos

por Redaccion@revistatuk
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El estado de Veracruz es conocido por su destacada producción de café, el cual cuenta con denominación de origen.
Esta vez conversamos con don Manuel Reyes Portilla, jubilado de la Comisión Federal de Electricidad y quien desde hace 20 años se dedica a las labores del campo.

Las fincas que actualmente atiende son herencia de sus abuelos maternos, donde además de café, también cultiva plátanos, naranja chica y criolla, mango, zapote chico, entre otros productos.

«A los 12 años empecé a ir a la finca, mis hermanos me llevaron. Nunca dejamos de trabajar en las fincas. Trabajé en Comisión 33 años y me jubilé. Después de jubilarme estuve de lleno en la finca”.

Nos cuenta que su abuelo, de apellido Portilla, fue uno de los fundadores del ejido de Xico.

“Todo lo que nosotros tenemos es ejido”.

Acerca del trabajo en la finca y del proceso del café, nos platica:

“Mi hijo, esposa y nieto son los que se encargan de los procesos del café. Yo únicamente me dedico a la finca. Ellos hacen el semillero y me entregan la planta. Yo me dedico a sembrar, me dedico a abonar las fincas, con abono, no fertilizante. La diferencia es que antes usábamos todo comercial, mi hijo hace sus abonos y fertilizantes y eso ha ayudado a bajar los costos de la producción de las fincas”.

Hizo énfasis en que han tenido apoyo y orientación de ingenieros, biólogos y expertos que les han explicado los procedimientos adecuados.

Con respecto a las dificultades que ha enfrentado en la finca, nos cuenta que alguna vez les “pegó la roya”, (enfermedad que da a los plantíos y es causada por un hongo) y debido a esto perdió una finca completa, la cual hasta el día de hoy continúan renovando.

Durante la charla también se refirió a cómo nos afecta el calentamiento global.

“El campo es la parte baja que sostiene alimentos, el campo se acaba y nos acabamos, la gente tumba árboles y arrasa para sembrar cultivos alternativos, los árboles que hacen que al agua llegue ya no están”.

“Nosotros cultivamos bajo sombra. Todas las fincas están bajo sombra. Tenemos árboles grandes de 12 metros de zapote, ellos ayudan a captar agua”

“Ahora anda todo seco, es el principio del fin. La gente se queja de que no hay agua y esos detalles hacen que nos quedemos poco a poco sin agua”.

Sobre la pandemia y las consecuencias económicas que tuvieron durante ella, don Manuel nos explica que al campesino no le pegó tanto como a la gente de la ciudad, ya que ellos están acostumbrados a enfrentarse a las dificultades, además de que, en su finca sustentable, ellos tienen chile, tomate, camote de malanga, frijol, maíz, elotes, etc; detalles que los ayudan a sostenerse en situaciones de este tipo.

“El campesino está acostumbrado a sufrir. Si el campesino vive en el campo, puede sostenerse con los que ha sembrado. A la ciudad fue a donde le pegó”, comentó.

Sin embargo, señaló que el tener un espacio controlado y no tener mucho contacto con el exterior, fue una ventaja,
“En la finca con las personas que nos ayudan les dijimos que se vacunaran. Mi esposa se iba a su huerto y se ponía a sembrar y cosechar”

Específicamente, en el caso del café, nos comenta la pandemia en sí les pegó, ya que se quedaron con la mitad de la cosecha.
“Ahora gracias a dios, mi hijo y mi nieto que están metidos en la venta, han tenido contactos. Mi nieto dice que si algo pasara tenemos contactos y ya no nos preocupamos”.

“Gracias a mi hijo y nieto que se han metido a la comercialización nos ha ayudado. Yo siempre he dicho que todas las cosas grandes no las hace un hombre, las hace un grupo”.

Si el campo se acaba, nos acabamos: Una visita a 5 zurcos
Manuel Reyes Portilla

“Nosotros, cuando crecemos y nos volvemos más viejos, no sabemos cómo da vueltas la vida. Es difícil cuando empezamos a trabajar en las fincas. Hay que pensar que debemos hacer cosas bien y acomodar papeles. Nadie tiene la vida comprada”.

“Esto (refiriéndose a las fincas) ya tiene sucesor. Nos ha costado trabajo levantarlo y no siempre estaré al frente. Cuando llegue el momento alguien se hará cargo. Cuando me sienta cansado me iré, aunque aún me dan ganas de andar”.

En la segunda parte de la entrevista nos hablarán sobre la manera en que ellos evitan impactar de manera negativa al ambiente y sobre los procesos de producción del café.

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