Por Ida
Tienen carrera universitaria, trabajan más de 37 horas semanales y cubren la realidad de un país de 130 millones de personas. Al final del mes reciben, en promedio, 8,060 pesos. Menos que el salario mínimo.
Así viven los 30,800 periodistas y redactores que el INEGI registró en México durante el primer trimestre de 2025. Y según la evidencia disponible, esa precariedad no es una falla del mercado, es una condición funcional: un periodista sin seguridad económica es un periodista más fácil de controlar.
El mecanismo
La investigación del académico Germán Espino Sánchez, publicada por la UNAM en 2016, documenta cómo opera el sistema. Los medios locales en México sobreviven principalmente de la publicidad oficial, no de suscriptores ni de anunciantes privados. Eso los hace dependientes del gobierno en turno, el cual los financia y condiciona.
Te puede interesar: Renovaciones automáticas, cargos ocultos y contratos que cambian sin aviso: las trampas legales de comprar en línea https://revistatuk.com/social/renovaciones-automaticas-cargos-ocultos-y-contratos-que-cambian-sin-aviso-las-trampas-legales-de-comprar-en-linea/
El reportero queda atrapado en el centro. Sin contrato estable, sin prestaciones, con un salario que no alcanza, termina dependiendo económicamente de las mismas instituciones que debería vigilar. El gobierno lo sabe y actúa en consecuencia: desayunos para la prensa, regalos en Navidad, rifas de electrodomésticos. En diciembre de 2015, el gobernador de Querétaro rifó dos casas entre periodistas.
¿Generosidad o inversión?
Lo que el gobierno compra con esos recursos, concluye Espino Sánchez, no es espacio publicitario. Es el criterio del comunicador.
Los números respaldan el argumento
Casi cuatro de cada diez periodistas mexicanos trabajan sin contrato, sin IMSS y sin prestaciones legales. En Tlaxcala, el porcentaje llega al cien por ciento: ninguno de sus 608 periodistas registrados tiene las garantías que marca la ley.
La comparación entre 2021 y 2025 no muestra una mejora estructural. El sector creció en número de personas, pero los indicadores de precariedad se mantienen. Las caídas más fuertes ocurrieron en Tamaulipas, donde el salario promedio se desplomó 97% en cuatro años, y en Durango, con una reducción de casi 40%.
La paradoja que lo explica todo
Los estados con mejores salarios promedio para periodistas —Querétaro y Veracruz entre ellos— son también los que la investigación académica identifica como de mayor control gubernamental sobre los medios. Lo sabemos: donde el gobierno invierte más en controlar la cobertura, también paga más a quienes cooperan. Un salario alto, en ese contexto, no es señal de libertad. Es su precio.
Lo que está en juego
El periodismo cumple una función democrática concreta: informar a la ciudadanía y fiscalizar al poder. Cuando quienes lo ejercen no pueden vivir de su trabajo sin depender de quienes deben vigilar, esa función se compromete.
La conclusión que sostienen tanto los datos del INEGI como la investigación de la UNAM es simple: la autonomía editorial de un periodista es directamente proporcional a su estabilidad económica. Los datos de 2025 muestran que esa estabilidad, en México, sigue siendo la excepción.
Fuentes: ENOE, INEGI, Q1 2025. Espino Sánchez, G. (2016). Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, núm. 228, pp. 91-120.
¡Síguenos en redes!

