¿Cómo hablar con los menores acerca del acoso?

por Redaccion@revistatuk
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¿Cómo hablar con los menores acerca del acoso?

Ver a los menores sufrir el dolor físico y emocional del acoso o el ciberacoso es desolador.

Algunos familiares no saben por dónde empezar para proteger a los menores del acoso y la violencia.

Hay otros que no saben son víctimas, testigos o incluso los perpetradores de esos comportamientos dañinos.

Estos son algunos consejos sobre cómo iniciar una conversación con los menores en casa:

Entender los conceptos básicos

¿Qué es el acoso?

Por lo general, el acoso puede identificarse a través de tres características: intención, repetición y poder.

Un acosador tiene la intención de causar dolor, ya sea a través del daño físico o de palabras o comportamientos hirientes, y lo hace de manera repetida.

Los niños tienen más probabilidades de ser víctimas de acoso físico, mientras que las niñas suelen sufrir acoso psicológico.

Más que un incidente aislado, el acoso es un patrón de comportamiento. Los niños que acosan a otros suelen tener a un estatus social más alto o una posición de poder, es el caso de niños que son más grandes o fuertes o considerados “populares”.

Los niños más vulnerables se enfrentan a un riesgo mayor de ser víctimas de acoso.

Normalmente, se trata de niños de comunidades marginadas o de familias pobres, niños con identidad de género distinta, con discapacidades, migrantes o refugiados.

El acoso puede darse en persona o en línea.

El ciberacoso suele producirse a través de las redes sociales, mensajes de texto, SMS, mensajería instantánea, correo electrónico o cualquier otra plataforma que utilicen los niños.

Dado que los padres no siempre saben lo que hacen sus hijos en esas plataformas, puede resultar difícil identificar cuándo el niño tiene un problema.

¿Por qué debo intervenir si mi familiar menor es víctima de acoso?

El acoso puede tener consecuencias perjudiciales y duraderas para los niños.

Además de efectos físicos, el acoso puede ocasionar problemas emocionales y de salud mental, como depresión o ansiedad, que pueden derivar en el abuso de sustancias o empeorar el rendimiento en la escuela.

A diferencia del acoso en persona, el ciberacoso puede llegar a la víctima en cualquier lugar y en cualquier momento.

Puede producir daños graves, ya que puede afectar muy rápido a mucha gente y dejar una huella permanente en línea para todos los involucrados.

El menor tiene derecho a vivir en un entorno escolar seguro y enriquecedor en el que se respete su dignidad.

La Convención sobre los Derechos del Niño subraya que todos los niños tienen derecho a una educación y a estar protegidos contra todas las formas de violencia física o mental, lesiones o abusos. El acoso no es una excepción.

El primer paso es la prevención

¿Cómo puedo ayudar a prevenir el acoso en la escuela?

El primer paso para mantener al menor a salvo, ya sea en línea o en el mundo real, consiste en asegurarte de que conoce el problema.

Explícale qué es el acoso. Cuando sepa lo que es, el menor podrá identificarlo más fácilmente, ya sea que les esté sucediendo a ellos o a alguien más.

Háblale abiertamente y con frecuencia.

Cuanto más le hables al menor sobre el tema, más cómodo se sentirá para contarte si ha sido testigo o víctima.

Pregúntale a diario por la escuela y por su actividad en línea, interésate por sus clases y actividades pero también por sus sentimientos.

Enséñale a ser un ejemplo positivo para los demás.

En el acoso hay tres partes: la víctima, el perpetrador y el testigo. Aunque un niño no sea víctima de acoso, sí puede evitar que ocurra siendo inclusivo y comportándose de manera respetuosa y amable con sus compañeros.

Si presencia un caso de acoso, puede defender a la víctima, ofrecerle ayuda y/o cuestionar ese comportamiento.

Ayuda al niño a confiar en sí mismo.

Anímalo a inscribirse en clases o participar en las actividades de la comunidad que más le gusten. Esto le ayudará a ganar confianza en sí mismo y a hacer un grupo de amigos con intereses comunes.

Sé un modelo a seguir. Muéstrale al niño cómo tratar a los demás niños y adultos con amabilidad y respeto haciendo lo mismo con la gente que lo rodea, incluso hablando cuando otros están siendo maltratados.

Los niños consideran a sus familiares ejemplos de cómo comportarse, también con lo que publican en Internet.
Forma parte de su experiencia en línea.

Familiarízate con las plataformas que usa el niño, explícale cómo están conectados Internet y el mundo real y adviértele de los distintos peligros a los que se enfrenta en la red.

¿Qué señales debo tener en cuenta?

Obsérvalo de cerca. Fíjate en el estado de ánimo de tu hijo, ya que es posible que algunos no expresen sus preocupaciones verbalmente. Los signos a tener en cuenta incluyen:

  • Marcas físicas, como moretones inexplicables, arañazos, huesos rotos o heridas.
  • Miedo de ir a la escuela o de participar en eventos escolares.
  • Ansiedad, nervios o estado de alerta.
  • Tiene pocos amigos en la escuela o fuera de ella.
  • Pierde amigos de repente o evita situaciones sociales.
  • Su ropa, dispositivos electrónicos u otras pertenencias personales se pierden o aparecen rotos.
  • Pide dinero con frecuencia.
  • Empeora su rendimiento académico.
  • Falta a la escuela o llama desde allí para irse a casa.
  • Procura estar cerca de adultos.
  • No duerme bien y tiene pesadillas.
  • Se queja de dolor de cabeza, de estómago o de otras molestias físicas.
  • Parece angustiado después de pasar tiempo en Internet o en el móvil (sin una explicación razonable).
  • Se muestra reservado, sobre todo con respecto a su actividad en Internet.
  • Está agresivo o tiene arrebatos de ira.

Habla abiertamente.

Habla con él sobre lo que considera un buen o mal comportamiento en la escuela, en la comunidad y en Internet.

Es importante mantener una comunicación abierta para que se sienta cómodo contando lo que pasa en su vida.

La respuesta al acoso

¿Qué hacer si sufre amenazas o es víctima de acoso?

Si sabes que el niño está siendo víctima de acoso, puedes tomar una serie de medidas para ayudarlo:

Escúchalo abierta y tranquilamente. En vez de tratar de encontrar la causa del acoso o resolver el problema, céntrate en hacerle saber que lo escuchas y lo apoyas. Asegúrate de que sepa que no ha sido su culpa.

Dile que le crees; que te alegras de que te lo haya contado, que no es su culpa y que harás todo lo posible por ayudarlo.

Habla con su profesor o con la escuela. El menor o y tú no tienen que enfrentarse solos al acoso. Pregunta en la escuela si cuentan con una política o un código de conducta contra el acoso. Esto puede servir tanto para el acoso en persona como en línea.

Apóyalo

Para tu hijo, contar con el apoyo de su madre o su padre es fundamental para lidiar con los efectos del acoso. Hazle saber que puede hablar contigo en cualquier momento y tranquilízalo asegurándole que todo irá bien.

¿Qué puedo hacer si acosa a otros?

Si crees o sabes que el menor está acosando a otros niños, es importante recordar que no es inherentemente malo, sino que puede estar tratando de exteriorizar algo.

Muchas veces, los niños que perpetran el acoso quieren integrarse, necesitan atención o simplemente están tratando de lidiar con emociones complicadas.

En algunos casos, los acosadores son, a su vez, víctimas o testigos de la violencia en su hogar o comunidad. Hay varios pasos que puedes seguir para ayudarlo a parar con el acoso:

Fomenta la comunicación.

Entender por qué el menor está actuando así te ayudará a saber cómo ayudarlo. ¿Se siente inseguro en la escuela? ¿Está peleando con un amigo o hermano?

Si le cuesta explicar su comportamiento, podrías consultar a un orientador, trabajador social o profesional de la salud mental, que están capacitados para trabajar con niños.

Trabaja formas sanas de afrontar el problema. Pídele que te explique una situación que lo haya frustrado y ofrécele formas constructivas de reaccionar.

Utiliza este ejercicio para pensar en otras situaciones que podrían darse en el futuro y proponer reacciones que no hagan daño.

Anima al niño a “ponerse en los zapatos del otro” y a imaginarse qué ha podido sentir la persona que ha sido víctima de acoso. Recuérdale que los comentarios que se hacen en línea también duelen en el mundo real.

Obsérvate a ti mismo. Es común que los niños que acosan estén imitando lo que ven en casa. ¿Están expuestos a comportamientos física o emocionalmente dañinos de sus padres o cuidadores?

Reflexiona y piensa honestamente en cómo te muestras ante el niño.

Hazle ver las consecuencias de lo que hace y dale la oportunidad de rectificar. Si descubres que ha acosado a otros, es importante mostrarle las consecuencias de forma adecuada y no violenta.

Podría ser limitando sus actividades, especialmente las que fomentan el acoso (reuniones sociales o tiempo frente a la pantalla o en redes sociales).

Anímalo a disculparse ante sus compañeros y ayúdale a encontrar formas de ser más inclusivo en el futuro.
Toma medidas
Además de ser un apoyo para el niño, también puedes trabajar con la escuela e incluso con los dirigentes locales y los responsables de la toma de decisiones a nivel local o nacional con el fin de cambiar políticas para prevenir y abordar el acoso.

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Con información de Unicef.org

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