Bajo Asedio (poesía)

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Bajo Asedio

Usando un discurso falso,
lleno de cinismo,
te van a condenar
al olvido,
nos lanzan,
uno a uno,
al abismo
de la impotencia.

Desde que nos levantamos
vivimos bajo asedio
del indolente
y del sumiso,
de los corderos
de la resignación
que te aconsejarán
parar,
tomarte un descanso.

Los oirás hablar
en la cola del pan,
subiendo a un ómnibus
ahí estará
la misma
musiquilla insulsa
que tararean
o lalalean
con el rostro feliz
o agobiado
pero van cantando,
llevando sobre los hombros
el peso de un viejo cansancio.

Lo deplorable campea
y tú
vivirás buscando
de dónde sacar fuerzas
para que tus pies
no resulten
seducidos por ese ritmo.

Condenados al ostracismo,
y bajo el asedio
de la indolencia
de tus iguales
no queda otra opción
que volver a tu esencia
y pasar por fantasma,
pasar por perro
o elegir ser
una de esas aves grises
que chirrían
como una puerta
que abre o cierra
abatida por el viento.

Conviértete
en una de esas
que están todo el tiempo
de un lado al otro
resultando molestas,
picoteando
las migajas
que otros dejan,
dispersas sobre el asfalto,
pero al menos así
te expresarás.

Podrá ser
que muchos
no te presten atención
ensimismados,
detenidos,
presos en su abulia personal,
pero siempre
va a haber uno
que pondrá oído
a tu peculiar sonido.

Va a haber
quien te mire
y termine, reconociendo,
que así tan pequeño
resultas
inmensamente incómodo
para estos tiempos
en que la mayoría
baila la misma canción retonta
de los bafles
interiores
y de los bafles
de la calle.

Por eso, tú,
poeta que apenas
comienzas a vivir
de tu sonsonete
y del sorteo
al que te ajustarán
(un tiempo
reconocido,
la mayoría vilipendiado)
recuerda que
lo más significativo
será siempre
cantar tu verdad,
desde que amanece
y abres los ojos
sostener tu peculiar canción de resistencia,
hasta que el día decline
o la noche
decida abrir
su ojo inmenso,
disponer para ti
la habitación
que más aprecia
acogerte
en su interior
como remanso de paz,
que agradece
tu incomodidad,
y te pone a salvo
del asedio colectivo
bajo el que todos están.

No declines.
No te canses.
Intenta el vuelo
si te cortan las alas.
Y si te encierran
canta,
aunque aparentes
estar callada,
la mayoría de las veces
resulta el silencio
la canción más punzante.


Ian Rodríguez
Poeta, narrador y crítico literario
Las Tunas, Bandera de Cuba; Cuba

Bajo Asedio

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